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POBLACION, TULIPANES
Y COSTUMBRES
Amsterdam es quizás una de las ciudades que reúne
todos los topicazos que sobre ella tenemos preconcebidos: gente amable,
tranquilos canales, bicicletas y tulipanes. Y por suerte, es de agradecer
que así sea. Los 'amsterdameros' son gente amable que en
cuanto te vean hojeando un plano para orientarte se acercarán
para ofrecerte su ayuda. Si no sabes nada de holandés no te preocupes
pues hasta los gatos saben hablar inglés perfectamente. De hecho,
en sus cadenas de televisión nunca se doblan las series ni las
películas
americanas, todo lo más se subtitulan, por lo que el inglés
es como su segunda lengua. Además, no te extrañe que hablen
algo de español pues casi todos veranean en Alicante y en cuanto
pueden se escapan de fiesta a nuestras playas.
Llama la atención que pese al carácter permisivo (léanse
temas como prostitución, legalización del cannabis y demás)
nunca verás un follón, ni siquiera en las zonas de ocio
y el silencio es parte del encanto de esta ciudad. Si ves a un grupo
de tíos bebidos haciendo el imbécil ten por seguro que
son ingleses. No falla. Esta regla es aplicable a casi todas las ciudades
del mundo.
NOS MOVEMOS
Básicamente uno puede desplazarse en bicicleta, pedalear
en
bicicleta, ah y también
puede moverse en bicicleta. Pese a su clima, se circula todo el año
y sobre todo por el centro de la ciudad, donde es, sin lugar
a dudas,
la mejor manera
de desplazarse. Niños, ancianos, ejecutivos, oficinistas, aquí todos
se mueven en bici y además a velocidades endiabladas. Cuidadito
al cruzar las calles porque las bicicletas son bastante silenciosas y
viene de todos los sitios, así que es fácil comerse alguna.
Existen varios establecimientos donde se puede alquilar una bicicleta
y es una buena forma de conocer la ciudad y sobre todo el centro.
La opción de ir andando es interesante pues las distancias en
el centro no suelen ser muy grandes y es un placer pasear por sus calles
a la orilla de los canales. Además tiene la ventaja de que puedes
fumar y en bici resulta más incómodo.
También tienes la opción de coger un Canalbus, el típico
barco que da un recorrido por los canales al estilo de París.
Vale, es una excursión un poco guiri pero por poco dinero (entre
5 y 10 euros dependiendo del recorrido) te das una vuelta y ves Amsterdam
desde otro punto de vista. Vale la pena en una tarde que estés
cansado de andar o pedalear. Alguno de los recorridos llegan hasta la
zona portuaria, ya casi en el mar, y desde allí puedes admirar el edificio
del Museo de Ciencia y Tecnología, llamado NEMO,
que destaca por tener una estructura semejante a un barco, realizada
en cobre verde.
Hablando de Amsterdam, es inevitable no mencionar su red de canales que
han hecho que algún hortera musical la haya denominado la Venecia
del Norte. En
fin, sigamos. La inmensa red de canales (casi 75 kilómetros) son
un rasgo distintivo de esta ciudad, dotándola de un encanto especial.
A destacar el Grachtengordel, un
semicírculo formado por tres de los canales más antiguos
y donde encontraremos las vistas más
representativas de la ciudad y famoso por su Curva
de Oro, un
amplio tramo donde se reunen las mansiones más lujosas de antiguos comerciantes.
Y como dice el sabio refranero holandés, donde hay canales hay
puentes y en Amsterdam hay más
de 1.300, así que tiene donde elegir. A destacar por su belleza
o singularidad los puentes de
Magere Brug o puente Flaco, Hogesluis, Torensluis y Blauwbrug.
VISITAS PARA
TODOS LOS GUSTOS
La casa de Ana Frank. Todo el mundo conoce la historia
de esta niña y de su famoso diario. Hoy en día puedes visitar
la casa que se conserva en perfecto estado y realmente es impactante
ver en que condiciones resistieron dos años en ese lugar. La exposición
está muy bien montada, así como todo el recorrido y aunque
a priori pueda parecer una visita ñoña, verdaderamente
te impacta conocer la historia en su totalidad. Si tienes intención
de visitarla, intenta que sea a primera hora o durante las horas de la
comida para evitarte la cola, que pese a ir rápida suele ser bastante
larga.
La casa museo de Ana Frank está situada en el número 267 de la calle Prinsengratch
y tiene una web que puedes visitar desde
aquí.
Museo Van Gogh. Aunque no te guste
la pintura es inexcusable una visita al Van Gogh Museum, donde
se reúnen
más de 200 obras desde sus comienzos hasta su etapa más
conocida, así como algunas obras de sus contemporáneos, que
personalmente me parecen un poco fuera de lugar. Plantarse delante del
original de
'Los girasoles' o del 'Autorretrato' producen una extraña pero
agradable sensación.
El
museo recorre toda la vida del artista (que dicho sea de pas,o, estaba
peor que mal del cerebro) a través de sus obras y explicando su
técnica
y sus avances. Atentos a las exposiciones temporales y a las actividades
que desarrolla el museo, sobre todo los viernes por la noche, por lo
que recomiendo
una visita a su web para
conocer los eventos que puedan coincidir con nuestra visita.
Coster Diamonds. Muy cerca del
Van Gogh Museum encontramos una de las principales empresas en la comercialización
de diamantes, de amplia tradición en esta ciudad. La entrada es libre
y puedes ver a la gente trabajando los diamantes, ver las fases de corte,
pulido
y
demás.
Resumiendo, una excusa barata para que pases por la tienda donde puedes
adquirir
desde bisutería a tres euros a joyería de lujo a precios
de esos que te dan la risita floja. Abstenerse de la visita enamorados,
gentes con
patologías cardiacas y ansiosos por estrenar su nueva Visa. Esta
visita podría denominarse de relleno si primero te acercas al
Van Gogh Museum pues en todo Amsterdam encontrarás muchos establecimientos
de diamantes que te enseñan el proceso.
Museum Amstelkring. O dicho de otra
forma La iglesia en el Ático,
una visita obligada si estás en Amsterdam.
Un poco de historia: A finales del siglo XVI los calvinistas toman el poder
en la joven república de Holanda, prohibiendo el culto católico en público,
pero la clásica tolerancia holandesa permitió que continuase en privado.
En el ático de este edificio -situado muy cerca del Barrio Rojo- se puede
contemplar una iglesia construida durante ese periodo, encontrándose en
perfecto estado
de conservación,
al
igual que el resto del edificio. Todas las estancias se conservan tal y
como estaban en su día pero lo realmente impresionante es encontrarse
una iglesia en los áticos, que por cierto lleva el acertado nombre de Nuestro
Señor
del
Desván.
Begijnhof. En medio de la ciudad
se enclava este barrio, remanso de paz donde parece que el tiempo se ha
detenido. ¿Un poco más de historia religiosa? A mediados del siglo XIV
las beguinas, una hermandad femenina católica laica, fundó este barrio,
que pese a que no se conservan ninguno de los edificios originales es interesante
visitar su capilla y la casa más antigua de Amsterdam. Pero sobre todo,
es realmente fascinante encontrar se en medio de la ciudad un barrio que
se conserva totalmente alejado del paso del tiempo y donde todavía viven
mujeres.
Rijksmuseum. Pedazo de museo, de
esos que no te lo recorres en un día entero pues posee siete millones
de obras de arte, obviamente no todas expuestas. Destaca la colección de
objetos históricos holandeses (un rollazo, vamos) y sobre todo la colección
de pintura holandesa, centrada sobre todo en Vermeer y claro está, en Rembrandt.
Destaca también su importante colección de arte asiático, fruto de las
relaciones comerciales entre Holanda y Oriente. En resumidas cuentas, un
museo de esos de toda la vida que huele a polvo y que es un tochazo de
ver.
La fábrica Heineken. Ah, por
fin una visita cultural. Se puede recorrer la antigua fábrica, con
una exposición del método de elaboración de la cerveza,
además de tomarse tres
cañitas, tres, ni una más y de visitar una zona interactiva
denominada Heineken Experience (pronúnciese jainequenesperiens,
que quedá muy europeo).
Lo mejor, un corto interactivo donde uno se convierte en un botellín
de cerveza. Esta visita también podríamos denominarla de
relleno o de 'tenemos aún una hora, dónde coño vamos'.
La plaza Dam. Como todo pueblo que
se precie, la plaza principal es el centro neurálgico de la ciudad.
Ocupa el emplazamiento de la antigua presa de Amstel (nota: en Amsterdam
casi
todo suena a cerveza) y tiene bastante ambiente. En la misma plaza podemos
encontrar el Museo de Cera de Madame Tussaud,
que como en todos los museos de cera, las figuras se parecen a cualquiera
menos al personaje que representan.
De esta plaza parte la calle Kalverstraat,
llena de tiendas de discos y ropa.
Bloemenmarkt. O dicho en cristiano,
el mercado de las flores. Puestos flotantes donde se pueden comprar miles
de bulbos de tulipanes y otras flores. Un lugar con encanto, algo turístico,
pero que vale la pena visitar. Hay algunos puestos permanentes decorados
con todo tipo de plantas que vale la pena ver. Un lugar ideal para comprar
bulbos de tulipanes de regalo para las madres y tomarse un café por
la zona.
Plaza de Spui. Pequeña y acogedora
plaza muy cercana a la Universidad, sede del movimiento Provo en los años
sesenta. En sus alrededores podemos encontrar bastantes cafés, librerías
y bares, así como bellas fachadas. Un lugar muy recomendable para
un paseo sin prisas, donde todos los viernes hay mercadillo de libros.
Joods Historich Museum. El Museo
de Historia Judia nos muestra la historia de los judios en Holanda, incluyendo
por supuesto el Holocausto, en un edificio galardonado con premios internacionales
de arquietctura, donde se mezcla lo antiguo y lo más actual a través
de cuatro sinagogas. Un oportunidad para conocer la cultura del pueblo
judío a través de sus costumbres y ceremonias, muy bien explicadas durante
la visita por medio de audiovisuales interactivos.
FESTIVAL,
FESTIVAL
Hala, todos corriendo hacia el Barrio
Rojo. Famoso barrio llamado así pues las prostitutas anuncian
su disposición mediante una lucecita roja. Lo mejor es cenar por la zona
en algún restaurante pakistaní, libanés o similar, que abundan en los alrededores
y luego darse un paseo por la zona. Uno se van encontrando prostitutas
de
color,
asiáticas, mayores, etc. organizadas por calles y que con gestos obscenos
intentan atraer a la clientela desde sus minúsculas habitaciones. Hay
momentos en que uno se siente un poco patético
pues
hay
visitas organizadas tipo autobús de japoneses. Eso sí, está prohibido hacerles
fotos. Obviamente por la zona abundan los sex-shops y los espectáculos
porno. Estos últimos tienen un aire Torremolinos que tira de espaldas,
aunque sí que recomiendo la vista a cualquier sex-shop importante. Es divertido
ver a la gente probando todos los botoncitos que llevan los vibradores de
alta tecnología y siempre puedes adquirir un bonito regalo.
¡Y después nos vamos a fumar porros! Pues eso, ya que estamos
en Amsterdam y es legal, todos corriendo a fumar a un Coffeeshop.
Únicos lugares donde está permitido fumar marihuana y donde
sólo
con entrar ya pillas un pedete majo. En el mismo local te venden el cannabis,
incluso
ya liado en algunos, y te aconsejan sobre los distintos tipos y variedades.
También
están los famosos hongos, que van del ciego clásico hasta
el vuelo de seis horas sin tarjeta de embarque. Ojo con los hongos, dónde
se compran y siempre seguir las instrucciones del vendedor a la hora de
tomarlos
no sea que nos vaya a dar un paraflús raro.
Hay bastantes Coffeeshop's
por todo Amsterdam, sobre todo concentrados en torno al Barrio Rojo y
van desde el típico con aires turísticos al tugurio más
infame. Uno de los
más conocidos, o al menos el más antiguo, es el Bulldog
Coffeeshop, con varias sucursales e incluso tiene un pequeño
hotel. Habrá que ver los desayunos...
¿Y dónde cenamos? Pues fácil, en un chino, o en un
griego, o en un restaurante tailandés, quizás un italiano,
o mejor un asador argentino, y qué tal
un japonés... vamos, que tienes donde elegir para
hacer un recorrido
culinario por todo el mundo sin salir de la ciudad. Además, podrás
encontrar puestos callejeros donde degustar arenques en todas sus variedades
hasta
decir basta.
Aparte, tienes innumerables cafés, bares y pubs como corresponde
a una gran ciudad. Recomendaría aquellos cafés típicos,
al lado de un canal, en plan tranquilo, pero claro, todo depende de la
guerra que te pida el
cuerpo. A continuación un breve listado de cafés que merece la pena
visitar:
Sluyswatch construido
hace más de 300 años, está enclavado en un edificio
con un grado de inclinación
a punto de caerse, De Jaren con una preciosa
terraza junto al canal, Café Hoppe situado
en la plaza Spui, un local antiguo con sabor, Café
de Jaren un moderno local donde podemos comer en la planta
superior, Vrankrijk un bar okupa situado en
la casa más famosa de este movimiento o el Eerste
Klas ubicado en
una antigua sala de espera de la Amsterdam Central
Station.
VAMONOS
DE COMPRAS
Además del imán para la nevera con la típica fachada, de los
zuecos de madera y de la bolsita llena de bulbos, podrás encontrar cosas
muy curiosas
por
Amsterdam
y no me estoy refiriendo a las semillas de marihuana, viciosos, como si
no hubiera otra cosa. No, tampoco me estoy refiriendo a ese consolador
de cristal que compraste anoche en el Barrio Rojo, después de tatuarte.
Centrémonos.
Condomiere, una tienda especializada
únicamente en preservativos, en Egelantiersstraaat está Back
Beat,
famosa tienda de discos nuevos y de segunda mano, Donald
E Jongejans
auqnue sólo sea el escaparate merece la pena ver esta tienda especializada
en monturas de gafas de todos los estilos, Mechanisch
Speelgoed,
establecimiento especializado en juguetes mecánicos antiguos, Fifties-Sixties,
donde comprar todo tipo de artículos kistsch típicos de esa época, De
Witte Tandenwinkel, un local donde sólo venden cepillos
de dientes, eso sí, hay miles de ellos, Frozen
Fountain,
mobiliario de diseño a precios prohibitivos, Sound
of Fifties,
otra tienda especializada en vinilos o Concerto,
la mejor tienda de discos de toda la ciudad.
Existe la posibilidad de acudir a los distintos mercadillos que se celebran
en la ciudad, como el de Nieuwmarkt,
donde podremos encontrar de todo: desde uniformes militares, antigüedades
y puestos de comida, a tenderetes
especializados
en pintura
en spray para realizar grafittis, asesoramiento técnico incluido.
Guía de Amsterdam redactada
por Voltereta.

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