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Pulsador. El nombre proviene de la función a realizar: pulsar. Una vez que lo que veamos por la Ventanita nos guste, debemos apretar el Pulsador para que quede retratado para siempre. Su mecanismo es sencillo y no entraña dificultad. Al menos a priori. Ruedecilla. Toda cámara de alta tecnología tiene ruedecillas. Generalmente giran en ambos sentidos y dependiendo del modelo realizan distintas funciones. Lo mejor es no tocarlas mucho y dejarlas como están no vayamos a estropear algo. Incluso podemos probar a bloquearlas con pegamento para evitar errores de manipulado. Enfoque. Como su nombre indica, esta parte del Objetivo sirve para enfocar. Dado el nivel de automatismo alcanzado, recomendamos no tocar tampoco este elemento y dejarlo como está. El pastón que nos ha costado la cámara incluye que ella se enfoque sola. Faltaría más. Asidero. Elemento auxiliar por donde sujetamos la cámara para que no se caiga, a la vez que intentamos que la Ventanita posterior coincida con algún ojo. Cuidado con meter los dedos delante del objetivo, práctica muy usual en los novatos al sujetar la cámara. Correa. La correa sirve para que cuando golpeemos la cámara, podamos tirar de ella y recoger los restos del aparato. También sirve como protagonista de nuestras fotos pues se suele colocar delante del objetivo. Lo mejor es cortarla y un problema menos de que preocuparse. Rosca. Al igual que la Ruedecilla debemos dejarla en la posición original que venía de fábrica. Según modelos sirve para distintas cosas pero es bastante lioso conocerlas todas. Conclusión: bloquearla con pegamento como otros elementos antes citados y así evitaremos problemas. Botones. Su número va en relación directa con el precio de la cámara. No confundir con el Pulsador. Para conocer sus funciones lo mejor es remitirse al manual del fabricante. Tras leer seis capítulos y no enterarnos de nada, volvemos a la solución más efectiva: pegamento. Diafragma. Es una cosa que no se ve, pero que está dentro del objetivo y es importante para las fotos. Como no lo vemos ni tenemos acceso a él, no hay problema y lo dejamos como está. Cuidado, aquí no hay que poner pegamento. Objetivo.
La parte más alargada de la cámara situada en la parte delantera.
Existen muchos tipos, pero todos acaban rayándose por igual. Cuanto
menos lo manoseemos, más probabilidades de que no se escacharre.
Lo mejor es hacer como si no estuviera y olvidarse de él.
Otra de las
grandes ventajas es que no necesitan carrete. Usted dispara y la cámara
guarda la fotografía en la memoria hasta que la descargue al ordenador.
Ojo, hemos dicho ordenador, ese aparato infernal que ahora tiene entre
sus manos. Aquí comienzan los problemas. Si ya le costó
configurar el modem, imagínese lo que le puede costar el conectar
la puñetera cámara, configurarlo todo y descargar las instantáneas.
Impensable para una mente normal como la suya. Abandone ahora y ahórrese
tiempo y dinero.
Correctísima. Como su nombre indica es una instantánea perfecta y la tomaremos como referencia para detallar los posibles errores en el resto de fotografías. Dedo en medio. Este fallo es fácilmente subsanable pues basta con amputarse todos aquellos dedos que no vayamos a utilizar en el momento del disparo. Como esta medida puede parecer un poco drástica, lo mejor será aferrarse a la cámara con ambas manos para evitar que ningún dedo se pueda interponer delante del objetivo. Sobrexposición. Esto ya es más complicado. Este término indica que ha entrado demasiado luz en el momento de captar la imagen. Dicho de otra forma: has debido de tocar algo que no debías. Para evitar que se repita, repasa todas las soldaduras hechas con pegamento siguiendo las indicaciones del capítulo anterior. Subexposición. Este error es igual que el anterior, pero justo al revés. Es decir, ha entrado muy poca luz. Nuevamente habrás de revisar las juntas para evitar que todo el mundo que retrates parezca africano. Desencuadre. El espacio del que dispones es limitado por lo que tendrás que hacer coincidir las cosas que quieras plasmar dentro de la ventanita de la cámara. Intenta no beber mucho alcohol antes de cualquier sesión fotográfica para evitar este problema de desencuadre. Desenfoque. No te preocupes, las cosas están nítidas. Lo que pasa es que tu enfoque no es correcto. Para subsanar este problema, recomendamos ir sobrio, como en el error anterior. Si el problema persiste habrá que pensar en soltar algo más de pasta y comprar una cámara de enfoque automático, roñoso. Correa por medio. Cortarla, sin más. Total no sirve para nada y siempre acaba enredándose por algún lado, cuando no colocándose delante del objetivo. Mira que te lo avisamos. Idiota cruzándose. Esto es más difícil de prevenir. Lo recomendable es mirar alrededor antes de hacer una foto e intentar mantener el otro ojo abierto en busca del posible idiota. Los grandes fotógrafos saben descubrir a tiempo a los idiotas que se interponen en sus instantáneas. Una última recomendación: antes de irse corriendo a ver otra de las excelentes secciones que componen estas páginas, permítannos recomendarles una visita a Paseítos, donde encontrarán un álbum fotográfico fruto de las lecciones que acaban de leer. Si estudian mucho y son aplicados, algún día llegarán a ser como ellos. Perseveren. Contenido de tipo Copyleft bajo licencia Creative Commons |